Científicos validan tecnología que reduce a la mitad el tiempo de diagnóstico del cáncer de próstata
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Próstata, investigadores presentan "DESPO+", un protocolo de resonancia magnética en 3D que toma solo 3,6 minutos y elimina distorsiones visuales en la zona más crítica del órgano. Un avance que abre la puerta a disminuir listas de espera y masificar exámenes preventivos más precisos.
Cada año, más de 1,5 millones de hombres en el mundo son diagnosticados con cáncer de próstata, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Chile, es el cáncer más frecuente en población masculina: sobre 11.000 casos nuevos al año, según proyecciones del Observatorio Global del Cáncer (Globocan).
Si bien la resonancia magnética multiparamétrica (mpMRI) se ha consolidado como la herramienta clave para detectarlo a tiempo y evitar biopsias innecesarias, los extensos tiempos que requieren los pacientes dentro del resonador —sumado a la variabilidad en la interpretación de las imágenes— limitan su acceso masivo en el sistema de salud.
Frente a este escenario, y coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial del Cáncer de Próstata este 11 de junio, un equipo interdisciplinario de científicos del Instituto Milenio iHEALTH, la Universidad Católica y la Universidad de Las Américas validó clínicamente un revolucionario protocolo llamado DESPO+.
Esta tecnología es capaz de escanear y generar mapas cuantitativos tridimensionales de la próstata en apenas 3,6 minutos, reduciendo en un 50% el tiempo de los protocolos clínicos convencionales. El gran valor de este desarrollo radica en su capacidad para resolver un problema técnico histórico: las distorsiones visuales o "artefactos" provocados por la susceptibilidad magnética del cuerpo, especialmente en la zona periférica de la próstata. Este detalle es crucial, ya que es precisamente en dicha región donde se originan aproximadamente el 70% de los casos de cáncer de próstata.
El Dr. Ronal Coronado, investigador postdoctoral y autor principal del estudio, explica el impacto clínico de este hito: "Los métodos tradicionales de mapeo tridimensional suelen ser impracticables en la rutina médica diaria debido a sus largos tiempos de adquisición. DESPO+ combina secuencias de adquisición rápida aceleradas matemáticamente con un sistema de emparejamiento por diccionario. Esto no solo corta el tiempo de examen a la mitad, sino que demostró una inmunidad total a las distorsiones de imagen en la zona periférica, permitiendo diferenciar con absoluta significancia estadística el tejido sano de las lesiones tumorales. Es poner la física y la ciencia de datos al servicio directo del paciente."
El estudio clínico prospectivo, que evaluó a pacientes con sospecha de la enfermedad utilizando un resonador de alto campo de 3.0 Tesla, fue validado mediante la interpretación ciega de radiólogos expertos bajo las guías internacionales PI-RADS v2.1. Los resultados confirmaron que los mapas cuantitativos obtenidos mediante esta técnica rápida identifican con precisión matemática la agresividad y presencia de las lesiones.
Como señala Coronado, “la implementación de tecnologías como DESPO+ tiene el potencial de optimizar el flujo de trabajo en clínicas y hospitales. Esto se traduce en la posibilidad de duplicar la capacidad de atención por hora, un paso fundamental para democratizar el acceso al examen y reducir significativamente las listas de espera en el sistema público de salud. Además, al entregar mediciones cuantitativas repetibles y estandarizadas el diagnóstico deja de depender exclusivamente del especialista”.
El proyecto es liderado por el Núcleo de Investigación en Data Science (NIDS) de la Universidad de Las Américas y el Instituto Milenio iHEALTH. Cuenta además con la participación del Centro de Imágenes Biomédicas y el Departamento de Radiología de la Pontificia Universidad Católica de Chile y es financiado a través de fondos públicos de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID-Fondecyt). A nivel internacional, en el diseño metodológico colaboran la Universidad Técnica de Múnich (Alemania) y el King's College de Londres (Reino Unido).
A futuro, el equipo de investigación ya planifica expandir el tamaño de la cohorte clínica para robustecer aún más el impacto epidemiológico de estos hallazgos y acelerar su posterior transferencia a los centros de salud del país.